Los cítricos equilibran el pH de la piel, previniendo irritaciones y protegiendo la barrera cutánea, evitando resequedad o exceso de grasa. Su espuma ligera limpia a profundidad sin dejar residuos, eliminando impurezas y dejando la piel suave y fresca.
Aplica por la mañana y por la noche sobre la piel mojada y lava suavemente. Enjuaga con abundante agua.